¿Por qué es importante el seguimiento de recién nacidos en situación de riesgo?
Luego del egreso de una internación neonatal, el seguimiento especializado es una recomendación para sostener los cuidados de los recién nacidos de riesgo.
Luego del egreso de una internación neonatal, el seguimiento especializado es una recomendación para sostener los cuidados de los recién nacidos de riesgo.
Según el grado máxima de evidencia disponible, la Guía de Práctica Clínica de la Organización Panamericana de la Salud recomienda que el primer examen para el tamizaje de ROP se realice de acuerdo a un esquema que considere edad gestacional y tiempo de primera tamización para ROP. En todos los casos, los recién nacidos con riesgo de ROP deberán tener al menos un tamizaje de ROP antes de ser dados de alta de la unidad neonatal.
En base a la mejor evidencia científica disponible, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) recomienda los contenidos de la información para las familias antes del egreso hospitalario.
Si el estado clínico de las personas recién nacidas es favorable, el contacto piel a piel debe ser iniciado inmediatamente luego del nacimiento.
Es necesario el control de los parámetros vitales del binomio para monitorear su bienestar durante la práctica. El acompañante, familiar, doula o un integrante del equipo de salud debe controlar el estado de vigilia de la persona puérpera, para brindar seguridad a las personas recién nacidas durante este período vulnerable.
No está recomendado aplicar cremas emolientes o hidratantes o cualquier otro producto en la piel de los y
las recién nacidas.
Al nacer, el ser humano posee en su piel un manto ácido, que es clave para mantener las defensas.
No existe evidencia científica acerca de efectos nocivos de los
emolientes pero tampoco se han demostrado beneficios en su aplicación. Por lo que no se recomienda aplicar sobre la piel emolientes u otros productos.
Ante cualquier duda siempre es adecuado consultar al equipo de salud.
No se recomienda la aplicación rutinaria de emolientes tópicos para la prevención de afecciones de la piel en las y los bebés nacidos a término sanos.
Esta recomendación fue elaborada por el Grupo de Elaboración de las Directrices de la OMS (GDG).
Luego del nacimiento y durante el primer año postnatal, se recomienda colocar a la o el bebé a dormir en posición supina (boca arriba), en una cuna o moisés para reducir el síndrome de muerte súbita del lactante.
El colchón debe ser firme. Las plantas de los pies deben estar en el extremo de la cuna y el cuerpo cubierto por una manta o sábana hasta las axilas, con los brazos por afuera. Los bordes de la manta o sábana deben ser ajustados debajo del colchón, para sujetar al bebé en la posición recomendada, boca arriba.
Se recomienda el tamizaje neonatal universal para la detección de anomalías oculares. Este debe ir acompañado de servicios de diagnóstico y tratamiento para los y las bebés en los que se detecte alguna anomalía.
Se calcula que hay 1,14 millones de niños y niñas de 0 a 15 años ciegos o con discapacidad visual grave a causa de afecciones oculares. Las principales causas de ceguera son las cataratas congénitas y del desarrollo, la cicatrización corneal, las anomalías oculares congénitas, las distrofias de la retina, el glaucoma y la retinopatía del prematuro.
Durante la atención neonatal, en cada contacto, se deben evaluar los siguientes signos y, si alguno está presente, el recién nacido debe ser remitido para una evaluación adicional:
- cambios en la actitud, o falta de demanda para la alimentación
- antecedentes de convulsiones
- taquipnea
- retracción torácica severa
- falta de movimientos espontáneos
- temperatura> 37.5 °C o <35.5 °C
- ictericia en las primeras 24 horas de vida, o palmas y plantas amarillas a cualquier edad.
El baño debe retrasarse hasta después de 24 horas del nacimiento. Si esto no es posible debido a razones culturales, el baño debe retrasarse al menos 6 horas.
La ropa del bebé debe ser adecuada a la temperatura ambiente. Se recomiendan 1 a 2 capas más de ropa que los adultos y un gorro.
La madre y el bebé no deben separarse; deben permanecer juntos, en la misma habitación, las 24 horas del día.