¿Qué importancia tiene vacunar a las personas gestantes?
La inmunización materna y neonatal hace referencia a las vacunas administradas antes y durante el embarazo y en el puerperio, con el fin de inmunizar tanto a la madre como a su hijo.
La inmunización materna y neonatal hace referencia a las vacunas administradas antes y durante el embarazo y en el puerperio, con el fin de inmunizar tanto a la madre como a su hijo.
Durante la atención neonatal, en cada contacto, se deben evaluar los siguientes signos y, si alguno está presente, el recién nacido debe ser remitido para una evaluación adicional:
- cambios en la actitud, o falta de demanda para la alimentación
- antecedentes de convulsiones
- taquipnea
- retracción torácica severa
- falta de movimientos espontáneos
- temperatura> 37.5 °C o <35.5 °C
- ictericia en las primeras 24 horas de vida, o palmas y plantas amarillas a cualquier edad.
Se recomienda, para todos los recién nacidos, la profilaxis ocular tópica para la prevención de la oftalmía neonatal gonocócica (Neisseria gonorrhoeae) y clamidial (Chlamydia trachomatis). Cuando estas bacterias están presentes en el tracto genital de la persona gestante, aún si es portadora asintomática, puede transmitírselas al recién nacido en el parto. Cuando esto ocurre, es causa de conjuntivitis en el bebé, la que genera enrojecimiento de conjuntivas, inflamación de párpados y secreción.
El inicio de la lactancia humana tiene lugar inmediatamente luego del nacimiento, en la primera hora de vida.
El recién nacido, al estar en contacto piel a piel directo e ininterrumpido con su madre durante por lo menos una hora luego de nacer, tiene la capacidad de iniciar la lactancia por sí mismo.
Ayudar a las madres a colocar a sus bebés al pecho de inmediato luego del nacimiento facilita el proceso de inicio y establecimiento de la lactancia.
El baño debe retrasarse hasta después de 24 horas del nacimiento. Si esto no es posible debido a razones culturales, el baño debe retrasarse al menos 6 horas.
La ropa del bebé debe ser adecuada a la temperatura ambiente. Se recomiendan 1 a 2 capas más de ropa que los adultos y un gorro.
La madre y el bebé no deben separarse; deben permanecer juntos, en la misma habitación, las 24 horas del día.
Para el cuidado del cordón umbilical de los recién nacidos, se recomienda mantenerlo limpio y seco mientras permanecen luego del nacimiento en establecimientos de salud, en entornos de baja mortalidad neonatal.
Cuando los nacimientos ocurren en el domicilio, en entornos con alta mortalidad neonatal (tasa de mortalidad neonatal >30 por 1000) se recomienda la aplicación diaria de clorhexidina (4%) en el muñón del cordón umbilical durante la primera semana de vida.
Después de un parto vaginal sin complicaciones, en una institución de salud, las personas puérperas y los recién nacidos sanos deben recibir atención en el centro durante al menos 24 horas después del nacimiento.
Si el parto es domiciliario, el primer contacto posnatal del binomio con el equipo de salud, debe ser lo antes posible, dentro de las 24 horas posteriores al nacimiento.
Es necesario asegurar que todos los recién nacidos sean monitoreados de manera rutinaria para detectar el desarrollo de ictericia y que la bilirrubina sérica sea medida en los recién nacidos en riesgo:
A fin de reducir la transmisibilidad de virus respiratorios en los alojamientos conjuntos, debe orientarse a los profesionales de la salud y los familiares para que tomen las medidas siguientes:
Las madres de bebés sanos (incluyendo las que han dado a luz por cesárea) deben permanecer con ellos en la misma habitación día y noche, desde el momento en que vuelven a su habitación después del parto (o desde que son capaces de responder a sus hijos, en caso de cesárea), excepto por periodos de menos de una hora para procedimientos hospitalarios.
Este alojamiento conjunto debe empezar antes de una hora tras los partos vaginales normales. Las puérperas sanas deben tener a sus hijos con ellas o en una cuna junto a su cama, a no ser que esté indicada una separación.