Ictericia neonatal
Es necesario asegurar que todos los recién nacidos sean monitoreados de manera rutinaria para detectar el desarrollo de ictericia y que la bilirrubina sérica sea medida en los recién nacidos en riesgo:
Es necesario asegurar que todos los recién nacidos sean monitoreados de manera rutinaria para detectar el desarrollo de ictericia y que la bilirrubina sérica sea medida en los recién nacidos en riesgo:
La interrupción de la reanimación neonatal está recomendada en las siguientes situaciones:
Los recién nacidos que no respiran o no lloran dentro del primer minuto postnatal, luego de la maniobra de secado y estimulación adicional en la espalda, deben recibir ventilación con presión positiva.
Inmediatamente luego del nacimiento, se recomienda el secado del bebé y corroborar si respira o llora. Cuando los recién nacidos no respiran o no lloran espontáneamente después de un secado completo, deben ser estimulados frotando la espalda 2 a 3 veces antes de ligar el cordón. La maniobra de secado debe ser suave, en el dorso, con una compresa limpia y seca.
Si luego de frotar 2 a 3 veces la espalda el bebé no respira o no llora, se recomienda la ligadura del cordón umbilical para iniciar la ventilación con presión positiva, dentro del primer minuto postnatal.
Todos los recién nacidos deben recibir 1 mg de vitamina K por vía intramuscular después del nacimiento.
La administración precoz de vitamina K previene el sangrado temprano por deficiencia de esta (enfermedad hemorrágica del recién nacido) y también evita el sangrado posterior.
La aplicación debe ser precoz, pero luego de la primera hora postnatal, durante la cual el lactante debe estar en contacto piel con piel con su madre para iniciar la lactancia materna.
La atención receptiva involucra tanto la sensibilidad como la reactividad con la que un lactante pequeño es asistido.
La sensibilidad implica estar consciente de que los actos y vocalizaciones de un niño pequeño, desde el nacimiento, son señales comunicativas que indican sus necesidades y deseos.
La reactividad es la capacidad de los padres y los cuidadores de responder apropiadamente a dichas señales.
Al nacer, los bebés prematuros deben recibir la vacuna contra la Hepatitis B y posteriormente las siguientes dosis correspondientes según el Calendario de Vacunación.
En el caso de los bebés prematuros que pesen menos de 2.000 g, esta dosis inicial (dosis al nacer) puede presentar inmunogenicidad potencialmente reducida, por lo que deben recibir tres dosis adicionales de vacuna (para un total de cuatro dosis) a partir del primer mes posterior al nacimiento (o primer mes de edad cronológica) para completar el esquema de vacunación.
No se ha detectado el virus activo de la COVID-19 (es decir, que pueda causar infección) en la leche de ninguna madre con sospecha o confirmación de COVID-19. Por lo tanto, parece poco probable que la enfermedad pueda transmitirse al amamantar o a través de la leche materna extraída de una mujer considerada caso sospechoso o confirmado de COVID-19.
Se recomienda que las madres con síntomas de COVID-19 utilicen una mascarilla médica, pero incluso aunque esto no sea posible se debe mantener la lactancia.
Recordar sustituir la mascarilla en cuanto se humedezca, desecharla inmediatamente, no reutilizarlas y no tocar la parte frontal de la mascarilla sino quitársela desde atrás.
Es importante aplicar el resto de las medidas de prevención de infecciones, como lavarse las manos, limpiar las superficies, y cubrirse la boca y la nariz con un pañuelo al estornudar o toser.
La ligadura demorada del cordón umbilical produce efectos beneficiosos en todos los recién nacidos, los de término y también en los de pretérmino.